5 de julio de 2010

Y tu, ¿en qué piensas?

La gente me pregunta que en qué pienso. Cuando presionada por los rayos del sol, tras sumergirme en el agua fría, inspiro profundamente para mantener de nuevo la constante respiración, me paro con la mirada fija hacia la infinita masa de agua que forma el pacífico mar. Si al salir del cine mis labios mudos sorprenden a mis acompañantes quienes se cuestionan el qué merodeará por mi cabeza en ese instante específico. En los momentos que miro el techo pidiendo un leve descanso a mi mente mientras estudio, los estudiantes sienten la curiosidad de saber en qué mundo se sitúa mi ser maquinando. ¿En qué pienso? Dudan sobre en qué parte se encuentra mi mente después unos segundos de melancolía a los que acompaña seguidamente una pequeña sonrisa risueña que me demuestra un poco más joven a la par de sabia. Intentan averiguar qué hace que al terminar de cocinar observe detenidamente el plato en el que me he esforzado para dar el máximo cariño a su sabor e intentar superarme a mi misma. Qué siento bajo la luna cuando me detengo a devolverle la mirada con los ojos brillosos. Lo que pasea por mis sentidos cuando al descansar de bailar en una discoteca me siento animadamente e inconscientemente analizo a las parejas que me rodean. Lo que me sucede cuando mantengo el móvil en mi mano en todo momento... Y me siguen preguntando siempre... "¿en qué piensas?" ¿Quieren saber en qué pienso? Pienso en ti.

1 de junio de 2010

El por qué de las cosas.

Como bien dijo en una ocasión Hirschberger, “el Estado de Hobbes viene a ser un hacinamiento de poder resultante del egoísmo colectivo”. Y no podría ser más profunda y clara la idea que transmite.

Mi más sincera admiración sobre este personaje histórico me obligaba a dedicarle un mínimo de tiempo a explayar su pensamiento desde mi subjetiva mirada rebosante de ante tal tema nombrado, el Estado. Comenzaré con una breve introducción para refrescar la inclinación de este sujeto sobre el origen de la tendencia a vivir en sociedad:

Teniendo en cuenta la existencia de un Estado de naturaleza en el cual los hombres se rigen por su propio instinto basándose en la ley animal del más fuerte, los hombres sufrían las consecuencias desagradables que conllevarían al caos total. Pero apoyándonos en la única característica que nos diferencia de los animales, nuestra supuesta racionalidad, nos hemos sumergido hasta la aceptación de un pacto social. Y aquí es donde expongo mi teoría.

¿Para qué realizar dicho pacto? Para intentar de forma neutral que se llegue a una convivencia pacífica donde los hombres no se vean afectados por una guerra de todos contra todos, de ahí la célebre frase de Plauto de hace más de 2000 años que por su resumida explicación por Hobbes se le atribuye como identificación de su persona:

Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.

Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.

Homo homini lupus. El hombre es el lobo del hombre

La sociedad surge para remediar el egoísmo y establecer una organización entre tanta destrucción con la creación de un acuerdo artificial basado en el propio interés que busca la seguridad por temor a que nos sea arrebatado lo más querido por nosotros mismos, nuestra vida.

Basándonos en la jerarquía de necesidades de Maslow, yo aguardaba una idea equivocada exponiendo la definición de seguridad propia como seguridad global e incluso sobreponiendo ante tal el nivel de afiliación y afecto en el que se encuentra la idea amistad, compañerismo, afecto y amor procedentes de relacionarse, agruparse en familias, con amistades o en organizaciones.

Conseguía justificarlo con la representación de situaciones en las que una madre elige el final de su vida si con ello conseguiría salvar la de su descendiente, pero llegando a un nivel más extremo, como vidas ajenas e incluso vidas desconocidas. No sé si por casualidades o propios hechos me han hecho cambiar de opinión y conseguir que mi corazón se entristezca al mantener la creencia de que las mayoría de humanos son personas con corazones podridos.

Nos unimos en sociedad no por la necesidad de compartir nuestra vida de una forma más completa por el propio hecho de “compartirla” como siempre mi ingenua mente había mantenido como razón pura, sino que he aprendido que nuestra formación en sociedad se debe a una única solución encontrada por el hombre para acabar con tal desorden, pero manipulada por la intención del hombre de acumular el poder y canalizarlo contra otras sociedades, pasando de una anarquía a una dictadura indirecta.

¿Y ustedes qué pensáis? ¿Es parte del instinto animal o una simple característica de la persona el unirnos en sociedad? Y si el ser egoísta es parte de nuestro instinto animal ¿puede que seamos más humanos los que consideramos que hay personas que no son así?

24 de mayo de 2010

Pequeñito.

- Pensándolo bien... sí que tenía algo que decirte- subrayó ella al recordar un tema pasado. Él sin ánimo de demostrar su entusiasmo dijo: - A ver, suéltalo. - Vale vale, sin exigencias... ¿recuerdas que quería conseguir un mote cariño para ti? - Ajá... - Pero no encontraba ninguno. - ¿Y sigues dándole vueltas? - Sí, por supuesto. No he parado de pensar en ello desde el momento en el que empecé a querer sustituir tu nombre por un apodo curioso y simpatizante contigo, pero es que todos me parece tan absurdos e insignificantes... - No tiene importancia, cualquiera me gustaría procediendo de ti- dijo él con una sonrisa en sus labios esperando un sonrojo. Pero ella entristecida comentó cabizbaja: - Pero no quiero cualquiera, quiero uno especial, uno perfecto para ti, es muy importante. Él sorprendido, acabó siendo el sonrojado. - Aún así -prosiguió ella- creo haber encontrado el adecuado. Sin conseguir ocultar su gran interés por saberlo, él respondió vivazmente: - ¿Y a qué estás esperando para decírmelo? - ¡Qué impaciente te encuentro hoy! Pues, finalmente elegí... ¡pequeñito! Él desilusionado a la par que burlón criticó su decisión: - Jajajaja. ¿Pequeñito? Pero si soy más grande que tu, tanto de tamaño como de edad. No tiene sentido y no me gusta. Vamos a ver... pero ¿de dónde has sacado la idea de llamarme así? Ella seria y directa se explicó: - Elegí esa palabra porque aunque seas más grande y mayor que yo, tienes un corazón tan grande que conforme a ti hace que te encuentre diminuto. Él, asombrado ante lo dicho, se acercó a ella para darle un beso y mientras la abrazaba le susurró: - No hay quien te entienda...

19 de mayo de 2010

Si tu no estás aquí...

No quiero estar sin tí, Si tú no estás aquí me sobra el aire. No quiero estar así, si tú no estás la gente se hace nadie. Si tú no estás aquí, no sé que diablos hago amándote. Si tú no estás aquí sabrás que Dios no va a entender porqué te vas. No quiero estar sin tí, si tu no estás aquí me falta el sueño. No quiero andar así, latiendo un corazón de amor sin dueño. Si tú no estás aquí, no sé que diablos hago amándote. Si tú no estás aquí sabrás que Dios no va a entender porque te vas. Derramaré mis sueños si algún día no te tengo: lo más grande se hará lo más pequeño. Pasearé en un cielo sin estrellas esta vez tratando de entender quién hizo un infierno el paraiso. No te vayas nunca, porque no puedo estar sin tí. Si tú no estás aquí, me quema el aire. Si tú no estás aquí, no sé que diablos hago amándote. Si tú no estás aquí sabrás que Dios no va a entender porqué te vas. Si tu no estás aquí...

9 de mayo de 2010

Sentimientos recios.

Inspiro para soplar suavemente sobre el aroma caliente de la timidez de un café matutino brindado a caer sobre tus labios. Observo como los principios se desgastan entre el viene y va con la picardía del agua salada de un grandioso mar que esconden profundos sentimientos. Corro con la intención de capturar la confianza en tus manos y desnudar tu ser consiguiendo que seduzcamos nuestra propia naturaleza como persona, como alma que cohibida por las pautas de una educación es encendida por la pasión de embellecer la colisión de las normas y demostrarnos que existe una perfección en el individuo que se forma cuando las propias imperfecciones de la vida son agitadas por el amor del existir del semejante.

Que la llaneza de nuestros cuerpos aparezca de la nada como el rocío se posa en las hojas de la vida cuando caen las frescas y castas noches de primavera. Que la palabra formalismo cruce la línea de negatividad y no exista como tal cuando luchamos porque no haya ningún milímetro que nos separe. Deseo que muera la incertidumbre de esta historia y que los trazos sean pintados con la máxima claridad que los colores de este mundo nos dejen imaginar.

Tu seguridad entusiasma a mi corazón para que lance la cordialidad por la ventana y viaje esperanzada hacia tu alma que íntimamente me deslumbra con la naturalidad con la que cuidas mis debilidades consiguiendo que se conviertan más formidables y recias.

Ámame, que no es poco. Haz que tu sencillez devore la eterna libertad de la vida, porque no soy libre sin ti y vivo presa de tus abrazos. Omitid cualquier ciclo vital y vayámonos a absorber la savia de la vida. Acabemos con el orden y soltemos nuestros cuerpos a la entrega franca transmitiéndonos con total sinceridad la fe de nuestros pensamientos. Ámame, pero sin miedo. Ámame, porque yo ya empiezo a hacerlo.

3 de abril de 2010

Efecto inverso.

Tengo la fea costumbre de enamorarme demasiado rápido y entregarme pasionalmente a las relaciones. A ti me entregué, pero él es diferente... lo que hay entre él y yo es parte de una historia sideral y sobre todo sexual. El tiempo y la experiencia produjo un efecto confuso en mí, creyendo que mis gustos permanecerían por el mismo camino. Pero no fue así, sino que su amor desembocó en un cambio astral en mi placer.
En mi disfrute siempre se encontraba el manto de la oscuridad, que solo la luz de la luna rozase nuestros cuerpos desnudos mientras tu me guardabas en alma y piel en la seguridad de tus brazos y tus labios consiguiendo que muriese de amor por un nuevo sentir que nunca esperaba que emanase de mi pecho consiguiendo la iluminación de mis ojos posados en tu tenue cuerpo. Pero con los años y la experiencia mis movimientos cambiaron produciendo una modificación radical en el sentir mutuo y par en el que el morbo absorbió toda la tormenta dejando solo la pasión a salvo. Avisé de mi tendencia lucrativa ya que la luminosidad conseguía ver claramente lo que mis manos observaban desde hace tiempo, y así conseguir una perfecta visión por los cinco sentidos: su olor, su tacto, su respiración, su sabor y ahora hasta su presencia me pertenecía hasta el punto de disfrutar de él y profundizar sobre un nuevo sentido, el de la percepción del interior y la llegada al alma. No quiero perderme detalle, solo deseo ver sus ojos, sus manos, su pecho, su espalda, sus piernas, su rostro, su pelo, sus labios, toda su piel... quiero verlo y sentirlo todo sin querer esconder nada.

22 de febrero de 2010

¿Qué es maravilloso?

Maravilloso es el sentir la presencia de aquella persona tan especial. Que al apretar su mano recibas una dulce caricia de sus dedos como respuesta. La extraña reacción que siente tu piel como una brisa de la felicidad al recordar los enormes regalos que son cada uno de sus pequeños besos. Que todo gesto es procedente del cariño teñido del color del aroma que perfuma su cuerpo. Es la añoranza cuando se da la vuelta mientras tú sigues el camino a casa.

Su significado es el pedirle a Dios que te entregue unos segundos de más para poder simplemente quedarte mirando su hermoso rostro. La mínima distancia que mantiene tu presencia de la suya mientras agradeces sentir su respiración cálida que desprende su nariz resbalando sobre tu piel. Maravilloso es cuando tus miles de versos se amontonan creando una fusión en la boca que no te deja decirle con claridad lo tantísimo que quisieras compartir con él. Es el defender ese sentimiento de especialidad que aprecias al trazar la idea de ser única en su persona.

Maravilloso es que tu corazón crezca cada vez que te mantiene entre sus brazos tan pasionalmente y tu cuerpo hace un esfuerzo para absorber ese instante y guardarlo en la caja de momentos de felicidad extrema.

Su definición es el temor a entregar demasiado de ti y la impotencia por la ignorancia de no saber hasta qué punto tus besos mantienen contacto con su alma. Son las dudas por las que pasa tu mente al preguntarte si llegarás a ser suficiente, y aún siéndolo el miedo a que por su estupidez despedace tu amor.

Es un adjetivo que se añade a toda palabra cuando esa persona fluye por tu mente.

Porque cada sentimiento a su lado, es maravilloso.

19 de febrero de 2010

Un papá genial.

Me encanta dar rienda suelta a mi mente y dejar que indague en la idea de un futuro. Últimamente suelo seguir la creación de situaciones de paternidad entre mis semejantes. Me es curioso imaginar como se comportarían los adolescentes que ahora mismo se encuentran bailando entre hormonas alocadas, sobre todo cuando se tratan de hombres. Y me resulta gracioso cuando estos pequeños y desconcertados proyectos de padres me explican cómo educarían y formarían a sus descendientes, procedentes de su sangre y creación del placentero amor de él y su cónyuge.Así, mis pequeños compañeros comparten conmigo la respuesta de "¿Qué harías si tu hijo sacase malas notas?"o alguna más picante como "¿Qué pasaría si descubrieses a tu hija de dieciséis años con un chico mayor manteniendo algún tipo de contacto físico?"Suelo intentar reproducirles una situación lo más específicamente posible para que ellos consigan fusionarse con el papel de padre jefe y así que por voluntad propia muestren que la palabra celos asoma los dedos por el quicio de la puerta siendo empujada por la de protección. Tras acabar con la charla personal que mantenemos, el adolescente descubre como iluminación divina una parte de él que ni siquiera conocía, sorprendiéndose a sí mismos y entendiendo en un mínimo sentido el comportamiento al que nosotros consideramos como injusto de los padres en su conjunto.

Y como una especie de regla sin excepción, siempre finalizan este acontecimiento añadiendo una simple frase que siempre ronda en la misma línea: "Pero para eso queda mucho..." así consiguiendo restarle importancia y que su mente se abstenga de seguir intentando responder a mis extrañas preguntas sin que manifieste el sentimiento de paternidad ni sin llegar a producir una de las reacciones que obtenemos de nuestros propios padres a las que somos reacios a aceptar. Pero amigos míos, chicos universitarios aspirantes a crear familias y seguir la existencia de la humanidad y la formación de nuevas sociedades con nuestros descendientes, ese futuro no está mucho más lejos de donde lo pintamos nosotros.

22 de enero de 2010

No es una historia.

Paso a paso, cruzo la calle con tranquilidad hasta intentar llegar a mi casa, a mi dulce y acogedor hogar. Ando descalza, pero no me importa. El suelo de la calle esta frío, como los cuerpos que descansan reposados sobre la acera o en el asfalto de la ancha y crujiente carretera. Cada zancada que me propongo con ayuda de las muletas es un esfuerzo que requiere mayor voluntad conforme pasan los segundos, ya que mis manos agrietadas sufren por el peso de mi cuerpo y el único punto de apoyo, mi pie, mantiene una forma cada ver más amorfa debido las infecciones que mi cuerpo padece y contra la que mi alma lucha sin descanso. Observo atónita la fachada del barrio que me rodea, y sin tener palabras con las que expresar esta desolación, en silencio sigo desplazándome con dificultad cada vez más cerca de mi destino, de vuelta a mi humilde morada. La fuente de la plaza principal demuestra la sequedad de nuestras bocas, que con la ayuda de la lengua intentamos obtener la máxima cantidad de salida para recobrar la vitalidad de nuestra garganta e intentar tragar con fluidez, pero se trata de una acción sencilla que nos es imposible. Consigo ver entre los escombros que quedan a mi antes insoportable colegio los libros y el amueblado ahora sin arreglo; aunque ahora tenga otro aspecto, mis ojos se funden con la imaginación y me devuelven mi ahora añorado colegio. Afilando mi mirada descubro el dolor de la imagen de conocidos que ahora mantienen su ser lejos de nuestro país, lejos del mundo sensible. Allí vivía mi mejor amiga. Desde que todo cobró movimiento no he conseguido saber nada sobre ella, ni sobre nadie en particular. Solo rezo porque cuando se calme todo esto, ella haya corrido la misma suerte que yo y que ante todo no haya perdido la cabeza, literalmente. Debo andar con cuidado de no pisar algún resto de la estructura de las viviendas y hacer daño a mi único pie desnudo que temblando busca la mejor postura en cada pisada para conseguir descansar aunque sea brevemente, y que a pesar de ello, agradece totalmente. Queda poco, solo tengo que doblar la esquina del supermercado donde se produjo el tiroteo por soldados debido al saqueo a causa de falta de alimentos y de materiales básicos. Local de mi tía, la que se encontraron entre los escombros cinco días después de su derrumbamiento y a la que yo le lloré desconsoladamente pero por otra parte alegre por haber sobrevivido, y por haber mantenido el poder para seguir en esta catástrofe acompañándome sin ningún familiar más al cual podía aferrarme. Mantengo la mirada fija en el suelo polvoriento con miedo a lo que iba a descubrir. Cuando me encuentro frente a mi casa, alzo la mirada con la pequeña e ingenua esperanza de encontrarla intacta. Pero solo consigo ver como mis ojos siguen la mirada hasta llegar a las montañas pobres de mi país, como un alveolo, nada más consigo ver un hueco entre otras dos viviendas que mantienen en pie su estructura con graves daños, las casas de mis difuntos vecinos. Creo que el pensamiento más doloroso es el pensar que nada de esto es un sueño, ni una pesadilla, sino que ya nada conseguirá tener los despreciables colores de tenía antes y que ahora solo existe un color: el de la muerte. Si antes me quejaba de mi anterior vida, ahora le exijo a la vida que me devuelva lo que me ha arrebatado.

17 de enero de 2010

Tengo miedo.

Siento pánico y no es al pensar en asesinatos, en daños físicos ni en situaciones paranormales. Miro a mi alrededor y veo que todo lo que he querido, lo he conseguido: mis caprichos innecesarios se completaron uno a uno, y aún así tristemente exijo más a pesar de tener más de tenerlo todo. No es por halardear, mas solo demuestro así lo contrario: un conjunto de materiales escasos de sentimientos y utilidad, inservibles sin razón por las que existir y de un gran valor monetario que verdaderamente es absurdo. No observo una demostración de sus ansias de vivir, interés por conocer ni razones por las que existir. Tengo miedo a mirar de nuevo a mi alrededor y no ver un corazón rebosante que me indique el deseo de compartir la belleza del mundo conmigo. Tengo pavor a la soledad, a la ignorancia del vivir. Unas circunstancias marcan a una persona durante toda la vida: una familia rota, unas malas compañías, malos hábitos, momentos arduos, un lugar difícil donde vivir, o donde intentar sobrevivir... todo es decisivo. Mi pesadilla se crea cuando las circunstancias te dicen que tu corazón tiene que estar solo, frío y dolorido hasta que deje de palpitar.¿Y si es culpa mía? ¿Y si verdaderamente llego a ser el problema? ¿Y si me estoy convirtiendo en otra oveja del rebaño que su mente se alimenta del consumismo y en el sistema de robots competitivos con solo el motivo de luchar por una adquisición ganancial mayor? ¿Y si ello conlleva a que deje de crear la energía del querer vivir? ¿Todos nos sentimos así, o verdaderamente soy un cáncer producido por la sociedad? Se pudren mis ilusiones que me daban las ganas de batallar creándome una idea equivocada de mi, una imagen de la necesidad de aprender y de demostrarle al mundo el poder de la persona para fundar un bien, para un beneficio en el balance mundial. El gran enemigo que me persigue tras cada caída es la ignorancia, el pensar que el arquetipo de ser peculiar se desvanece conforme el mundo me demuestra lo verdaderamente débil que soy, el tiempo que he perdido y pierdo transformándome en una cifra baja dentro de una lista numérica.Pero si lo considero, es porque lo pongo en duda. Creo que lo que nos diferencia de los ignorantes es la necesidad de entender nuestra propia razón, el por qué sucede todo esto y la forma de crear un bien mejor a partir del avance y de la experiencia, sin caer con la misma piedra. Y lo que nos distingue de la sociedad-rebaño es que tras todo este pesar, seguimos en la búsqueda de un mayor bienestar común.