19 de mayo de 2010

Si tu no estás aquí...

No quiero estar sin tí, Si tú no estás aquí me sobra el aire. No quiero estar así, si tú no estás la gente se hace nadie. Si tú no estás aquí, no sé que diablos hago amándote. Si tú no estás aquí sabrás que Dios no va a entender porqué te vas. No quiero estar sin tí, si tu no estás aquí me falta el sueño. No quiero andar así, latiendo un corazón de amor sin dueño. Si tú no estás aquí, no sé que diablos hago amándote. Si tú no estás aquí sabrás que Dios no va a entender porque te vas. Derramaré mis sueños si algún día no te tengo: lo más grande se hará lo más pequeño. Pasearé en un cielo sin estrellas esta vez tratando de entender quién hizo un infierno el paraiso. No te vayas nunca, porque no puedo estar sin tí. Si tú no estás aquí, me quema el aire. Si tú no estás aquí, no sé que diablos hago amándote. Si tú no estás aquí sabrás que Dios no va a entender porqué te vas. Si tu no estás aquí...

9 de mayo de 2010

Sentimientos recios.

Inspiro para soplar suavemente sobre el aroma caliente de la timidez de un café matutino brindado a caer sobre tus labios. Observo como los principios se desgastan entre el viene y va con la picardía del agua salada de un grandioso mar que esconden profundos sentimientos. Corro con la intención de capturar la confianza en tus manos y desnudar tu ser consiguiendo que seduzcamos nuestra propia naturaleza como persona, como alma que cohibida por las pautas de una educación es encendida por la pasión de embellecer la colisión de las normas y demostrarnos que existe una perfección en el individuo que se forma cuando las propias imperfecciones de la vida son agitadas por el amor del existir del semejante.

Que la llaneza de nuestros cuerpos aparezca de la nada como el rocío se posa en las hojas de la vida cuando caen las frescas y castas noches de primavera. Que la palabra formalismo cruce la línea de negatividad y no exista como tal cuando luchamos porque no haya ningún milímetro que nos separe. Deseo que muera la incertidumbre de esta historia y que los trazos sean pintados con la máxima claridad que los colores de este mundo nos dejen imaginar.

Tu seguridad entusiasma a mi corazón para que lance la cordialidad por la ventana y viaje esperanzada hacia tu alma que íntimamente me deslumbra con la naturalidad con la que cuidas mis debilidades consiguiendo que se conviertan más formidables y recias.

Ámame, que no es poco. Haz que tu sencillez devore la eterna libertad de la vida, porque no soy libre sin ti y vivo presa de tus abrazos. Omitid cualquier ciclo vital y vayámonos a absorber la savia de la vida. Acabemos con el orden y soltemos nuestros cuerpos a la entrega franca transmitiéndonos con total sinceridad la fe de nuestros pensamientos. Ámame, pero sin miedo. Ámame, porque yo ya empiezo a hacerlo.

3 de abril de 2010

Efecto inverso.

Tengo la fea costumbre de enamorarme demasiado rápido y entregarme pasionalmente a las relaciones. A ti me entregué, pero él es diferente... lo que hay entre él y yo es parte de una historia sideral y sobre todo sexual. El tiempo y la experiencia produjo un efecto confuso en mí, creyendo que mis gustos permanecerían por el mismo camino. Pero no fue así, sino que su amor desembocó en un cambio astral en mi placer.
En mi disfrute siempre se encontraba el manto de la oscuridad, que solo la luz de la luna rozase nuestros cuerpos desnudos mientras tu me guardabas en alma y piel en la seguridad de tus brazos y tus labios consiguiendo que muriese de amor por un nuevo sentir que nunca esperaba que emanase de mi pecho consiguiendo la iluminación de mis ojos posados en tu tenue cuerpo. Pero con los años y la experiencia mis movimientos cambiaron produciendo una modificación radical en el sentir mutuo y par en el que el morbo absorbió toda la tormenta dejando solo la pasión a salvo. Avisé de mi tendencia lucrativa ya que la luminosidad conseguía ver claramente lo que mis manos observaban desde hace tiempo, y así conseguir una perfecta visión por los cinco sentidos: su olor, su tacto, su respiración, su sabor y ahora hasta su presencia me pertenecía hasta el punto de disfrutar de él y profundizar sobre un nuevo sentido, el de la percepción del interior y la llegada al alma. No quiero perderme detalle, solo deseo ver sus ojos, sus manos, su pecho, su espalda, sus piernas, su rostro, su pelo, sus labios, toda su piel... quiero verlo y sentirlo todo sin querer esconder nada.

22 de febrero de 2010

¿Qué es maravilloso?

Maravilloso es el sentir la presencia de aquella persona tan especial. Que al apretar su mano recibas una dulce caricia de sus dedos como respuesta. La extraña reacción que siente tu piel como una brisa de la felicidad al recordar los enormes regalos que son cada uno de sus pequeños besos. Que todo gesto es procedente del cariño teñido del color del aroma que perfuma su cuerpo. Es la añoranza cuando se da la vuelta mientras tú sigues el camino a casa.

Su significado es el pedirle a Dios que te entregue unos segundos de más para poder simplemente quedarte mirando su hermoso rostro. La mínima distancia que mantiene tu presencia de la suya mientras agradeces sentir su respiración cálida que desprende su nariz resbalando sobre tu piel. Maravilloso es cuando tus miles de versos se amontonan creando una fusión en la boca que no te deja decirle con claridad lo tantísimo que quisieras compartir con él. Es el defender ese sentimiento de especialidad que aprecias al trazar la idea de ser única en su persona.

Maravilloso es que tu corazón crezca cada vez que te mantiene entre sus brazos tan pasionalmente y tu cuerpo hace un esfuerzo para absorber ese instante y guardarlo en la caja de momentos de felicidad extrema.

Su definición es el temor a entregar demasiado de ti y la impotencia por la ignorancia de no saber hasta qué punto tus besos mantienen contacto con su alma. Son las dudas por las que pasa tu mente al preguntarte si llegarás a ser suficiente, y aún siéndolo el miedo a que por su estupidez despedace tu amor.

Es un adjetivo que se añade a toda palabra cuando esa persona fluye por tu mente.

Porque cada sentimiento a su lado, es maravilloso.

19 de febrero de 2010

Un papá genial.

Me encanta dar rienda suelta a mi mente y dejar que indague en la idea de un futuro. Últimamente suelo seguir la creación de situaciones de paternidad entre mis semejantes. Me es curioso imaginar como se comportarían los adolescentes que ahora mismo se encuentran bailando entre hormonas alocadas, sobre todo cuando se tratan de hombres. Y me resulta gracioso cuando estos pequeños y desconcertados proyectos de padres me explican cómo educarían y formarían a sus descendientes, procedentes de su sangre y creación del placentero amor de él y su cónyuge.Así, mis pequeños compañeros comparten conmigo la respuesta de "¿Qué harías si tu hijo sacase malas notas?"o alguna más picante como "¿Qué pasaría si descubrieses a tu hija de dieciséis años con un chico mayor manteniendo algún tipo de contacto físico?"Suelo intentar reproducirles una situación lo más específicamente posible para que ellos consigan fusionarse con el papel de padre jefe y así que por voluntad propia muestren que la palabra celos asoma los dedos por el quicio de la puerta siendo empujada por la de protección. Tras acabar con la charla personal que mantenemos, el adolescente descubre como iluminación divina una parte de él que ni siquiera conocía, sorprendiéndose a sí mismos y entendiendo en un mínimo sentido el comportamiento al que nosotros consideramos como injusto de los padres en su conjunto.

Y como una especie de regla sin excepción, siempre finalizan este acontecimiento añadiendo una simple frase que siempre ronda en la misma línea: "Pero para eso queda mucho..." así consiguiendo restarle importancia y que su mente se abstenga de seguir intentando responder a mis extrañas preguntas sin que manifieste el sentimiento de paternidad ni sin llegar a producir una de las reacciones que obtenemos de nuestros propios padres a las que somos reacios a aceptar. Pero amigos míos, chicos universitarios aspirantes a crear familias y seguir la existencia de la humanidad y la formación de nuevas sociedades con nuestros descendientes, ese futuro no está mucho más lejos de donde lo pintamos nosotros.

22 de enero de 2010

No es una historia.

Paso a paso, cruzo la calle con tranquilidad hasta intentar llegar a mi casa, a mi dulce y acogedor hogar. Ando descalza, pero no me importa. El suelo de la calle esta frío, como los cuerpos que descansan reposados sobre la acera o en el asfalto de la ancha y crujiente carretera. Cada zancada que me propongo con ayuda de las muletas es un esfuerzo que requiere mayor voluntad conforme pasan los segundos, ya que mis manos agrietadas sufren por el peso de mi cuerpo y el único punto de apoyo, mi pie, mantiene una forma cada ver más amorfa debido las infecciones que mi cuerpo padece y contra la que mi alma lucha sin descanso. Observo atónita la fachada del barrio que me rodea, y sin tener palabras con las que expresar esta desolación, en silencio sigo desplazándome con dificultad cada vez más cerca de mi destino, de vuelta a mi humilde morada. La fuente de la plaza principal demuestra la sequedad de nuestras bocas, que con la ayuda de la lengua intentamos obtener la máxima cantidad de salida para recobrar la vitalidad de nuestra garganta e intentar tragar con fluidez, pero se trata de una acción sencilla que nos es imposible. Consigo ver entre los escombros que quedan a mi antes insoportable colegio los libros y el amueblado ahora sin arreglo; aunque ahora tenga otro aspecto, mis ojos se funden con la imaginación y me devuelven mi ahora añorado colegio. Afilando mi mirada descubro el dolor de la imagen de conocidos que ahora mantienen su ser lejos de nuestro país, lejos del mundo sensible. Allí vivía mi mejor amiga. Desde que todo cobró movimiento no he conseguido saber nada sobre ella, ni sobre nadie en particular. Solo rezo porque cuando se calme todo esto, ella haya corrido la misma suerte que yo y que ante todo no haya perdido la cabeza, literalmente. Debo andar con cuidado de no pisar algún resto de la estructura de las viviendas y hacer daño a mi único pie desnudo que temblando busca la mejor postura en cada pisada para conseguir descansar aunque sea brevemente, y que a pesar de ello, agradece totalmente. Queda poco, solo tengo que doblar la esquina del supermercado donde se produjo el tiroteo por soldados debido al saqueo a causa de falta de alimentos y de materiales básicos. Local de mi tía, la que se encontraron entre los escombros cinco días después de su derrumbamiento y a la que yo le lloré desconsoladamente pero por otra parte alegre por haber sobrevivido, y por haber mantenido el poder para seguir en esta catástrofe acompañándome sin ningún familiar más al cual podía aferrarme. Mantengo la mirada fija en el suelo polvoriento con miedo a lo que iba a descubrir. Cuando me encuentro frente a mi casa, alzo la mirada con la pequeña e ingenua esperanza de encontrarla intacta. Pero solo consigo ver como mis ojos siguen la mirada hasta llegar a las montañas pobres de mi país, como un alveolo, nada más consigo ver un hueco entre otras dos viviendas que mantienen en pie su estructura con graves daños, las casas de mis difuntos vecinos. Creo que el pensamiento más doloroso es el pensar que nada de esto es un sueño, ni una pesadilla, sino que ya nada conseguirá tener los despreciables colores de tenía antes y que ahora solo existe un color: el de la muerte. Si antes me quejaba de mi anterior vida, ahora le exijo a la vida que me devuelva lo que me ha arrebatado.

17 de enero de 2010

Tengo miedo.

Siento pánico y no es al pensar en asesinatos, en daños físicos ni en situaciones paranormales. Miro a mi alrededor y veo que todo lo que he querido, lo he conseguido: mis caprichos innecesarios se completaron uno a uno, y aún así tristemente exijo más a pesar de tener más de tenerlo todo. No es por halardear, mas solo demuestro así lo contrario: un conjunto de materiales escasos de sentimientos y utilidad, inservibles sin razón por las que existir y de un gran valor monetario que verdaderamente es absurdo. No observo una demostración de sus ansias de vivir, interés por conocer ni razones por las que existir. Tengo miedo a mirar de nuevo a mi alrededor y no ver un corazón rebosante que me indique el deseo de compartir la belleza del mundo conmigo. Tengo pavor a la soledad, a la ignorancia del vivir. Unas circunstancias marcan a una persona durante toda la vida: una familia rota, unas malas compañías, malos hábitos, momentos arduos, un lugar difícil donde vivir, o donde intentar sobrevivir... todo es decisivo. Mi pesadilla se crea cuando las circunstancias te dicen que tu corazón tiene que estar solo, frío y dolorido hasta que deje de palpitar.¿Y si es culpa mía? ¿Y si verdaderamente llego a ser el problema? ¿Y si me estoy convirtiendo en otra oveja del rebaño que su mente se alimenta del consumismo y en el sistema de robots competitivos con solo el motivo de luchar por una adquisición ganancial mayor? ¿Y si ello conlleva a que deje de crear la energía del querer vivir? ¿Todos nos sentimos así, o verdaderamente soy un cáncer producido por la sociedad? Se pudren mis ilusiones que me daban las ganas de batallar creándome una idea equivocada de mi, una imagen de la necesidad de aprender y de demostrarle al mundo el poder de la persona para fundar un bien, para un beneficio en el balance mundial. El gran enemigo que me persigue tras cada caída es la ignorancia, el pensar que el arquetipo de ser peculiar se desvanece conforme el mundo me demuestra lo verdaderamente débil que soy, el tiempo que he perdido y pierdo transformándome en una cifra baja dentro de una lista numérica.Pero si lo considero, es porque lo pongo en duda. Creo que lo que nos diferencia de los ignorantes es la necesidad de entender nuestra propia razón, el por qué sucede todo esto y la forma de crear un bien mejor a partir del avance y de la experiencia, sin caer con la misma piedra. Y lo que nos distingue de la sociedad-rebaño es que tras todo este pesar, seguimos en la búsqueda de un mayor bienestar común.

23 de diciembre de 2009

La emisión de CO2: Todo en exceso es perjudicial.

Hoy en día, el cambio climático está en boca de todos. Es un tema que preocupa a pocos pero en lo que todos estamos involucrados. Pero verdaderamente, ¿qué sabemos sobre este problema mundial? Creemos que se trata de un fenómeno que sucede simplemente por la acción de la humanidad ante la expulsión de dióxido de carbono hacia la atmósfera, y con ello el efecto invernadero. Extendiéndome, los rayos solares traspasan la atmósfera hasta incidir en la corteza terrestre transformándose entonces en calor, que emite nuestro planeta, y que es absorbida por los gases que se encuentran en la atmósfera. Esto es una acción que lleva a cabo la propia naturaleza, pero cuando los humanos nos entrometemos en ella es cuando se produce la catástrofe. Estos gases son los que hacen habitables la Tierra ya que si no fuesen por ellos, el planeta sería demasiado frío. La mayoría de las personas no son conscientes de que el cambio climático es un proceso natural por el que pasa nuestra Tierra. Estos cambios nunca han dejado de suceder a lo largo de la historia. Existen pruebas que demuestran que hace 100 millones de años, en la época de los dinosaurios la cantidad de CO2 era entre 4 y 8 veces superior y la temperatura media entre 10 y 15ºC mayor que con la que nos encontramos en el día de hoy. También existen pruebas de la última glaciación (hace 10.000 años) cuando la cantidad de CO2 era dos insignificantes tercios en comparación con la que existe actualmente con una temperatura de 9ºC. La Tierra está en constante cambio, pero ¿entonces qué es lo que tanto preocupa a los ecologistas? La rapidez con la que estos cambios se están produciendo. En menos de un siglo la cantidad de CO2 en la atmósfera ha aumentado un 25%, es decir, aumentará un grado cada 30 años, mientras que en la última glaciación la cual comenté anteriormente, la variación de un grado se producía cada 500 años. La increíble velocidad con la que lleva a cabo nuestro planeta el llamado cambio climático es preocupante, ya que los seres vivos no consiguen adaptarse al cambio al que se encuentran expuestos. La cantidad de CO2 que reside en la atmósfera, reteniendo más calor del debido, provoca que la temperatura del planeta ascienda a números excesivamente altos. El exceso de CO2 está afectando a los mares por el aumento de la acidez del agua, destruyendo arrecifes de corales y acabando con numerosas especies marinas. Debo comentar también que la expulsión de compuestos químicos afecta a la capa de ozono, la cual actúa como filtro de las radiaciones nocivas y permite la realización de la fotosíntesis en la Tierra, destruyendo moléculas de ozono necesarias para la vida en el planeta. Algunos científicos justifican este acto de la Tierra diciendo que siempre ha habido este tipo de fenómenos naturales: desde que se formó este planeta existen los tornados, las inundaciones por grandes lluvias y los vientos huracanados los cuales arrasaban con todo lo que se encontraba por su camino. Pero el hombre es quien está provocando que este efecto se adelante muchísimo más de lo que debiera, produciendo así un trastorno en su ciclo. La subida de temperatura que provoca el evaporamiento de más cantidad de agua de la debida, y con ello mayores precipitaciones; el aumento del nivel del mar debido al deshielo del Polo Norte por la subida de temperatura a causa del uso de compuestos químicos. Estamos acabando con la vida de muchísimas especies, tanto animales como vegetales, arrasando con paisajes de distintos puntos de la Tierra, e incluso dificultando aún más la vida de otras personas que ya viven en países donde la supervivencia es un gran enemigo al que se enfrentan cada día. ¿Es justo que la madre que nos dio la vida sufra por el simple hecho de obtener mayores comodidades aunque se base en aspirar hasta el último sorbo de ella? Cría cuervos, y te sacarán los ojos.

22 de diciembre de 2009

Más fuerte.

Todavía mis labios mantienen la sensación de cuando tu beso luchó hasta conseguir que perdiese el equilibrio y provocar que tuviese que dar un par de pasos hacia atrás para mantenerme en pie, una de las primeras muestras de tu cariño que consiguieron conquistarme. Son los segundos llamados eternidad los que me acompañan cuando tu ya no me coges de la mano. Sé que un día no podré resistirme y seré yo quien corra para darte el primer beso de la mañana. Pero ahora son 18 los pecados que me quedan por superar hasta que el destino me deje de nuevo abrazarte. El número de mañanas que sufriré al recordar que cuando te nombre no conseguiré obtener respuesta. Cuando por fin entiendo la palabra independencia apareces tu y me robas esa parte de mi corazón malherida recubriéndola de amor y sanando esos arañazos descontrolados que desde hacía mucho tiempo no dejaban de sangrar. Es la cantidad de veces que me sentiré celosa de todo lo que tocas con esas manos que añoro tanto como los mayores añoran la magia de la Navidad. Una tarde de primavera te cosieron para que fueses imperfectamente perfecto para mi, y a esto a lo que llaman vida se le ocurrió una noche como cualquier otra que desviásemos nuestras miradas a un punto en el que no esperábamos encontrarnos, pero así fue. Después de demasiado vivido en poco tiempo, pasos de los que equivocarse y acciones de las que arrepentirse, pude encontrar en tus ojos la paz que no encontré en ningunos otros. Y lo que más me encanta es que se ha vuelto una preciosa rutina de la que disfruto hasta el punto de ver la vida desde otra perspectiva...

9 de diciembre de 2009

Otra vez, pero diferente.

Horas y no me canso. Podría estar así una vida, pues me sentiría como el primer día y a la vez contradecirme al decir que tengo la impresión de llevar años así. Que tu piel me transmite esa tranquilidad que nadie consigue darme sin yo tener noción del paso del tiempo. Me miras, esbozas esa preciosa sonrisa que me hace tan feliz, y caigo de nuevo en tus besos. En ese instante es cuando todo comienza a darme igual. Todas mis preocupaciones y pánicos se desvanecen de mi mente cuando presiento que esa dulce mano se refleja en mi mejilla hasta que llegan las yemas de tus dedos ágiles a bailar suavemente por mi rostro, y ese es el momento en el que todo se vuelve más que perfecto. Cuando pienso en cada segundo que he perdido en este mundo lejos de ti no consigo controlar mi impotencia. Dejo descansar a la parte de mi ser que trabaja sin cesar creando la suficiente fuerza que necesito cada día para dejarme cuidar entre tus brazos y que seas tu quien me entregue esa energía con cada uno de tus gestos. Tus caricias me acosan, pero yo no me opongo a ellas ya que se han vuelto un vicio para mi. Mientras tu, poco a poco, me suministras mi dosis, yo no consigo escapar de aquellos ojos de los que huía incesantemente antes de conocerlos y que ahora me sumerjo en ellos con tanta curiosidad por averiguar qué es lo que provoca que me mires así. Es un sentimiento tan grande que no me cabe en la razón y tengo que llevarlo en el corazón. Una nueva sensación que tu inaugurastes, y a la que me aferro hasta quedarme dormida imaginando que me encuentro en tus brazos, donde terminando al fin en el sueño te veo de nuevo besando mis labios. Es que no puedo evitar fantasear con la siguiente vez que te vea. Aun así, mi mente no corre prisa en crear un mañana, porque la idea de verte de nuevo ocupa toda mi cabeza sin dejar sitio para nada más. Logras que mi boca habladora muestre todo su repertorio de composiciones que mantiene guardada bajo la lengua y siempre preguntas por más manifestando que tu mente sigue mi ritmo sin darse por vencido. Tu particularidad de hacerme sentir especial sin gran esfuerzo pero siempre proponiéndotelo consigue que quiera capturar cada palabra que me dices, pasearla por el laberinto que es mi cerebro hasta desgastarla y dejarla volar escapando lo más lejos posible del mundo real. Y no acabé, porque esto, francamente, es el comienzo de todo lo que me haces sentir y ser.