26 de diciembre de 2010
Las espectativas de avatar.
14 de diciembre de 2010
Hoy lloré por el rugby.
Esos gritos que en realidad necesitaba oír, ese aullido de capitana que me alarmase y me pusiese en mi camino, eso era lo que experimenté tras un largo día de inutilidad, y fue lo que provocó que mi boca llorona anunció mi dolor ante tal imposibilidad y presión. Hay un dicho que cuenta "Quien te quiere te hará llorar", y así fue... pero no necesité encharcar el césped artificial para llegar a entender lo que tenía que hacer, que era demostrar que si quiero, puedo. Y como quería más que nada en este planeta, pude. Pues desde mi punto de vista fue tal que así, corrí a sabiendas de que intentarían atraparme y plaqué teniendo en cuenta que me iba a hacer daño, pero era mi obligación como jugadora.
Después de mi primer ensayo bien ganado, tengo el valor de decir que no hay mayor placer que el momento exacto cuando posas esa maldita pelota ovalada tras la línea de ensayo, y eso que no estábamos ni siquiera en un partido. Desde ese mismo instante capté tras largo tiempo la esencia de este deporte y guardé en mi corazón una muy agradable sensación de gratitud al escuchar el sonido de la felicitación, que fue lo que hizo que siguiese corriendo a pesar de mi falta de aire. Me urgía vivir esto para tanto llegar a obtener esa magia de este deporte como entregarme más de lo que estaba haciendo, y quien diga que es solo un deporte que venga a nuestro tercer tiempo. No es solo un juego de brutos que trata de placar hasta hacernos daño ya que es mayor el dolor que sentimos las jugadoras es por dentro, y es cuando no llegaron a sus objetivos, pero los moratones no se sienten cuando la batalla ha sido ganada. Porque detrás de todo ello se encuentran cada una de las jugadoras que comparten esa pasión con todo su entrego y esa amistad tan placentera que muestran con esa naturalidad jamás divisada por mis ojos.
Así que he de decir que hoy, Silvia Rico, jugadora novata de Mentxu, una ala mediocre de unos seis meses, empiezo a amar este deporte de cinco letras y mucha confraternidad.
1 de noviembre de 2010
Dichosa edad...
13 de octubre de 2010
Por mí.
¿Y tu? ¿Cómo serían las cosas si por ti fuese?
22 de agosto de 2010
El demostrar.

17 de agosto de 2010
Un fenómeno húmedo.

27 de julio de 2010
Una lágrima por cada sentimiento.
20 de julio de 2010
Un saltito muy importante.

Te añoro...
14 de julio de 2010
Quiero mi familia.
5 de julio de 2010
Y tu, ¿en qué piensas?
1 de junio de 2010
El por qué de las cosas.
Como bien dijo en una ocasión Hirschberger, “el Estado de Hobbes viene a ser un hacinamiento de poder resultante del egoísmo colectivo”. Y no podría ser más profunda y clara la idea que transmite.
Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.
24 de mayo de 2010
Pequeñito.
19 de mayo de 2010
Si tu no estás aquí...
9 de mayo de 2010
Sentimientos recios.
Que la llaneza de nuestros cuerpos aparezca de la nada como el rocío se posa en las hojas de la vida cuando caen las frescas y castas noches de primavera. Que la palabra formalismo cruce la línea de negatividad y no exista como tal cuando luchamos porque no haya ningún milímetro que nos separe. Deseo que muera la incertidumbre de esta historia y que los trazos sean pintados con la máxima claridad que los colores de este mundo nos dejen imaginar.
Tu seguridad entusiasma a mi corazón para que lance la cordialidad por la ventana y viaje esperanzada hacia tu alma que íntimamente me deslumbra con la naturalidad con la que cuidas mis debilidades consiguiendo que se conviertan más formidables y recias.
Ámame, que no es poco. Haz que tu sencillez devore la eterna libertad de la vida, porque no soy libre sin ti y vivo presa de tus abrazos. Omitid cualquier ciclo vital y vayámonos a absorber la savia de la vida. Acabemos con el orden y soltemos nuestros cuerpos a la entrega franca transmitiéndonos con total sinceridad la fe de nuestros pensamientos. Ámame, pero sin miedo. Ámame, porque yo ya empiezo a hacerlo.
3 de abril de 2010
Efecto inverso.
historia sideral y sobre todo sexual.
El tiempo y la experiencia produjo un efecto confuso en mí, creyendo que mis gustos permanecerían por el mismo camino. Pero no fue así, sino que su amor desembocó en un cambio astral en mi placer.
No quiero perderme detalle, solo deseo ver sus ojos, sus manos, su pecho, su espalda, sus piernas, su rostro, su pelo, sus labios, toda su piel... quiero verlo y sentirlo todo sin querer esconder nada.
22 de febrero de 2010
¿Qué es maravilloso?
Su significado es el pedirle a Dios que te entregue unos segundos de más para poder simplemente quedarte mirando su hermoso rostro. La mínima distancia que mantiene tu presencia de la suya mientras agradeces sentir su respiración cálida que desprende su nariz resbalando sobre tu piel. Maravilloso es cuando tus miles de versos se amontonan creando una fusión en la boca que no te deja decirle con claridad lo tantísimo que quisieras compartir con él. Es el defender ese sentimiento de especialidad que aprecias al trazar la idea de ser única en su persona.
Maravilloso es que tu corazón crezca cada vez que te mantiene entre sus brazos tan pasionalmente y tu cuerpo hace un esfuerzo para absorber ese instante y guardarlo en la caja de momentos de felicidad extrema.
Su definición es el temor a entregar demasiado de ti y la impotencia por la ignorancia de no saber hasta qué punto tus besos mantienen contacto con su alma. Son las dudas por las que pasa tu mente al preguntarte si llegarás a ser suficiente, y aún siéndolo el miedo a que por su estupidez despedace tu amor.
Porque cada sentimiento a su lado, es maravilloso.
19 de febrero de 2010
Un papá genial.
Así, mis pequeños compañeros comparten conmigo la respuesta de "¿Qué harías si tu hijo sacase malas notas?"o alguna más picante como "¿Qué pasaría si descubrieses a tu hija de dieciséis años con un chico mayor manteniendo algún tipo de contacto físico?"
Suelo intentar reproducirles una situación lo más específicamente posible para que ellos consigan fusionarse con el papel de padre jefe y así que por voluntad propia muestren que la palabra celos asoma los dedos por el quicio de la puerta siendo empujada por la de protección. Tras acabar con la charla personal que mantenemos, el adolescente descubre como iluminación divina una parte de él que ni siquiera conocía, sorprendiéndose a sí mismos y entendiendo en un mínimo sentido el comportamiento al que nosotros consideramos como injusto de los padres en su conjunto.
Y como una especie de regla sin excepción, siempre finalizan este acontecimiento añadiendo una simple frase que siempre ronda en la misma línea: "Pero para eso queda mucho..." así consiguiendo restarle importancia y que su mente se abstenga de seguir intentando responder a mis extrañas preguntas sin que manifieste el sentimiento de paternidad ni sin llegar a producir una de las reacciones que obtenemos de nuestros propios padres a las que somos reacios a aceptar. Pero amigos míos, chicos universitarios aspirantes a crear familias y seguir la existencia de la humanidad y la formación de nuevas sociedades con nuestros descendientes, ese futuro no está mucho más lejos de donde lo pintamos nosotros.
22 de enero de 2010
No es una historia.
Observo atónita la fachada del barrio que me rodea, y sin tener palabras con las que expresar esta desolación, en silencio sigo desplazándome con dificultad cada vez más cerca de mi destino, de vuelta a mi humilde morada. La fuente de la plaza principal demuestra la sequedad de nuestras bocas, que con la ayuda de la lengua intentamos obtener la máxima cantidad de salida para recobrar la vitalidad de nuestra garganta e intentar tragar con fluidez, pero se trata de una acción sencilla que nos es imposible. Consigo ver entre los escombros que quedan a mi antes insoportable colegio los libros y el amueblado ahora sin arreglo; aunque ahora tenga otro aspecto, mis ojos se funden con la imaginación y me devuelven mi ahora añorado colegio. Afilando mi mirada descubro el dolor de la imagen de conocidos que ahora mantienen su ser lejos de nuestro país, lejos del mundo sensible.
Allí vivía mi mejor amiga. Desde que todo cobró movimiento no he conseguido saber nada sobre ella, ni sobre nadie en particular. Solo rezo porque cuando se calme todo esto, ella haya corrido la misma suerte que yo y que ante todo no haya perdido la cabeza, literalmente. Debo andar con cuidado de no pisar algún resto de la estructura de las viviendas y hacer daño a mi único pie desnudo que temblando busca la mejor postura en cada pisada para conseguir descansar aunque sea brevemente, y que a pesar de ello, agradece totalmente.
Queda poco, solo tengo que doblar la esquina del supermercado donde se produjo el tiroteo por soldados debido al saqueo a causa de falta de alimentos y de materiales básicos. Local de mi tía, la que se encontraron entre los escombros cinco días después de su derrumbamiento y a la que yo le lloré desconsoladamente pero por otra parte alegre por haber sobrevivido, y por haber mantenido el poder para seguir en esta catástrofe acompañándome sin ningún familiar más al cual podía aferrarme.
Mantengo la mirada fija en el suelo polvoriento con miedo a lo que iba a descubrir. Cuando me encuentro frente a mi casa, alzo la mirada con la pequeña e ingenua esperanza de encontrarla intacta. Pero solo consigo ver como mis ojos siguen la mirada hasta llegar a las montañas pobres de mi país, como un alveolo, nada más consigo ver un hueco entre otras dos viviendas que mantienen en pie su estructura con graves daños, las casas de mis difuntos vecinos.
Creo que el pensamiento más doloroso es el pensar que nada de esto es un sueño, ni una pesadilla, sino que ya nada conseguirá tener los despreciables colores de tenía antes y que ahora solo existe un color: el de la muerte. Si antes me quejaba de mi anterior vida, ahora le exijo a la vida que me devuelva lo que me ha arrebatado.

17 de enero de 2010
Tengo miedo.
Se pudren mis ilusiones que me daban las ganas de batallar creándome una idea equivocada de mi, una imagen de la necesidad de aprender y de demostrarle al mundo el poder de la persona para fundar un bien, para un beneficio en el balance mundial. El gran enemigo que me persigue tras cada caída es la ignorancia, el pensar que el arquetipo de ser peculiar se desvanece conforme el mundo me demuestra lo verdaderamente débil que soy, el tiempo que he perdido y pierdo transformándome en una cifra baja dentro de una lista numérica.Pero si lo considero, es porque lo pongo en duda.
Creo que lo que nos diferencia de los ignorantes es la necesidad de entender nuestra propia razón, el por qué sucede todo esto y la forma de crear un bien mejor a partir del avance y de la experiencia, sin caer con la misma piedra. Y lo que nos distingue de la sociedad-rebaño es que tras todo este pesar, seguimos en la búsqueda de un mayor bienestar común.







